7/09/2012

Marcel Proust

Marcel Proust, entre otras cosas era tan sensible a los sonidos que tuvo que cubrir las paredes de su habitación con corcho y estaba especialmente obsesionado con las toallas húmedas, “sufría” asma. Durante muchos años, Proust pasaba los días enteros en la cama y se levantaba por la noche para escribir. Así escribió En busca del tiempo perdido, considerada una de las obras cumbres de la literatura universal.