Marcel Proust, entre otras cosas era tan sensible a los sonidos que tuvo que cubrir las paredes de su habitación con corcho y estaba especialmente obsesionado con las toallas húmedas, “sufría” asma. Durante muchos años, Proust pasaba los días enteros en la cama y se levantaba por la noche para escribir. Así escribió En busca del tiempo perdido, considerada una de las obras cumbres de la literatura universal.
"Tome las palabras, péselas, mézalas, vea la manera como se unen, lo que expresan, descifre el airecillo bellaco con que dicen una cosa por otra y venga a decirme si no se siente mejor después de haberlas desollado. A las palabras hay que arrancarles la piel. No hay otra manera para entender de qué están hechas."
Journey
Explora por etiquetas:
