6/15/2014

La vaca muerta

A veces soy como Bukowsky y definitivamente afirmo, la vida es una sucesión de malas decisiones basadas en ideas estúpidas. En realidad la vida es una vaca muerta. Pensaste que era un perrito que alegre iba a saltar al verte, pensaste que iba a correr a lamer tu cara y movería su cola graciosamente demostrándote su amor, y de repente te encuentras con un pastizal muerto y pisoteado, con una vaca muerta en medio, desprendiendo la podredumbre y pesadez de su cuerpo.
Como venías con las ideas equivocadas te acercas a acariciar la vaca, y te untas de su podredumbre. Incluso besas su frente con dulzura pensando que quizás eso era lo que le hacía falta. Cada vez estás más sucia. También buscas un palo para jugar, que lanzas una y otra vez, y que naturalmente la vaca muerta ignora.

Hasta que un día, quizás tan lejano como cuando la vaca se desvanece entera y su cuerpo pasa a ser parte del suelo, al fin te das cuenta de que es una vaca muerta. Y ves lo estúpida que fuiste y te vas corriendo no sea que alguien se de cuenta. Algunas veces ya todos se dieron cuenta, se rieron de ti e incluso te pusieron un apodo para recordártelo cada vez que te ven, y se vuelve una marca imborrable. 
La mayoría de la gente aprovecha que pocos se hayan enterado, e intentan olvidar el embarazoso suceso, y fingen toda su vida que no han sido tocados por el fracaso.