11/03/2015

Reto: Escribiendo como Jenna Hamilton


Cada pétalo, cada hoja del árbol que dibujé en su brazo en mitad de la clase podría reflejar la cantidad de veces que he pensado en él. 

Perel diría:
"La alquimia es la palabra clave aquí, porque el estremecimiento erótico es como el beso que imaginas dar, puede ser tan poderoso y encantador como horas de hacer el amor. Como dijo Marcel Proust, es nuestra imaginación la responsable del amor, no la otra persona."

Pero como siempre, las circunstancias no dieron para dibujar el tronco y conectar las hojas de mis sueños con la realidad. Sigue sin pasar nada entre él y yo.

Cuando le dije que me gustaba en un arrebato de lo más extraño por la combinación de todas las estrellas, su respuesta me dió una cachetada que no esperaba. En realidad no me importa tanto lo que pueda decir, no esperaba nunca una respuesta, estaba atrapada y me dejaba llevar porque me inspira, que es lo mejor que puedes hacerle a alguien que disfruta escribir.

Me inspira con unos adjetivos que no se muy bien como definir, quizás la fuerza, quizás la suavidad... no lo sé, pero me emociona y revive el día de verlo aunque los otros días sean un asco.

A pesar de mi mal humor, los nervios que me detienen a hablarle como a cualquiera, y su tendencia a tomar las cosas de una forma bastante superficial y facilista... seguimos andando cerca, particularmente cerca, como si hubiera esperanza de arreglar esta tensión algún día... nunca he sido muy optimista, y lo más probable es que siga dejando el control en sus manos y avance poco a poco en mis estrategias nada secretas de sabotaje.

Por su lado él, probablemente siga siendo una persona muy racional y políticamente correcta, y si sigue con su rollo de no beber alcohol y ser más bien aburrido, me quedaré con mi fantasía erótica por el resto de la vida.
Noviembre de 2015