9/24/2017

Dias lluviosos

Me aturden los días lluviosos,
pegajosos de barro
y mojados de tristeza.
Parece que la tarde llega
sin traer bendiciones
y los postres más ricos
lo eran más,
cuando aún estaban en la vidriera.

¡Cuánto daría por un rayo de sol efectivo
atravesando las barreras de mi piel desconfiada
y aliviando el frío de mi corazón que tiembla!

¡Cuánto daría por qué el viento parara
de sacudir violentamente mi vida
contra cada suceso del día
y poder respirar tranquila!

¡Cuánto daría por quedarme dormida
y despertarme ignorante
de las exigencias de la vida
y lo escurridizo del destino!

Me pregunto qué es lo que llena un alma vacía,
si no lo hacen los logros, el progreso, la compasión y el cariño.

Me pregunto si esta sensación
es sólo el cansancio de la tarde,
o una irremediable y repetida sensación de soledad,
que es más fuerte en las tardes,
cuando me doy cuenta de que el día pasó,
se cumplió con el deber
y nada cambió aquí,
[adentro]
en esta herida abierta
que me mantiene asustada de morir.

Estoy en el fondo del abismo
intentando mirar hacia arriba y encontrar el cielo,
pero no recuerdo como llegué aquí.