Sacúdeme.
Grítame en la cara que a ud no lo puedo tratar como a los demás. Diga que no podré borrarlo de mi mente. Crea fervientemente en su voz, entienda que las metáforas y las afirmaciones se quedan y crean. Son como los dioses.
Sacúdame.
Pregúnteme por qué quiero huir,
pregúnteme por qué no le saludo al pasar,
sacúdame y digame que se va a quedar.
No, no aquí en este lugar,
No,
dígame que se va a quedar en mi, en mi vida
que no se va a ir como los demás fantasmas...
Dígame, que crecerá como un tumor y
se adueñará de mi vida sin que me dé cuenta,
hasta que ya no pueda pararle.
Dígame que podré fingir... pero no en realidad no verlo.
Dígame que esta vez habrá suficientes razones
para traicionar mis ideas,
y dejar de buscar el dolor constante al que me acostumbré...
(ya ves que tan adictiva puede ser la costumbre).
Dígame que el amor es algo más que eso,
dígame que no necesito buscar quien me haga esperar,
quien me responda con cosas que no entiendo y
aún así me vuelque el mundo.
Dime que todo puede ser más fácil,
y tan satisfactorio
como el dulce camino del que persigue un deseo...
sin hallarlo aún.
Grítame que no todo está en el camino,
que hay un lugar al que quieres llevarme.
Grítame en la cara que a ud no lo puedo tratar como a los demás. Diga que no podré borrarlo de mi mente. Crea fervientemente en su voz, entienda que las metáforas y las afirmaciones se quedan y crean. Son como los dioses.
Sacúdame.
Pregúnteme por qué quiero huir,
pregúnteme por qué no le saludo al pasar,
sacúdame y digame que se va a quedar.
No, no aquí en este lugar,
No,
dígame que se va a quedar en mi, en mi vida
que no se va a ir como los demás fantasmas...
Dígame, que crecerá como un tumor y
se adueñará de mi vida sin que me dé cuenta,
hasta que ya no pueda pararle.
Dígame que podré fingir... pero no en realidad no verlo.
Dígame que esta vez habrá suficientes razones
para traicionar mis ideas,
y dejar de buscar el dolor constante al que me acostumbré...
(ya ves que tan adictiva puede ser la costumbre).
Dígame que el amor es algo más que eso,
dígame que no necesito buscar quien me haga esperar,
quien me responda con cosas que no entiendo y
aún así me vuelque el mundo.
Dime que todo puede ser más fácil,
y tan satisfactorio
como el dulce camino del que persigue un deseo...
sin hallarlo aún.
Grítame que no todo está en el camino,
que hay un lugar al que quieres llevarme.