5/30/2013

Pessoa

¡Ojalá oyese de alguien una voz humana que confesase, 
no un pecado, sino una infamia; que contase, 
no una violencia, sino una cobardía! 

No, todos son el Ideal, si los escucho y me hablan. 

¿Quién hay en este ancho mundo que me confiese que ha sido vil una vez? 

¡Oh, príncipes, hermanos míos, coño, estoy harto de semidioses! 
¿Dónde hay gente en este mundo? 
¿Entonces soy yo el único que es vil y erróneo en esta tierra?
 Las mujeres podrán no haberlos amado, pueden haber sido traicionados, 
pero ¡ridículos, nunca! 
Y yo, que he sido ridículo sin haber sido traicionado, ¿cómo puedo hablar yo con mis superiores sin titubear? 
Yo, que he sido vil, literalmente vil, vil en el sentido mezquino e infame de la vileza.