Creo que a través de los últimos meses he reconstruído mi visión de la vida y del infierno.
En definitiva nadie sabe realmente para dónde debería irse.
Todos tomamos ideas y sacamos conclusiones en base al collage de ideas, imágenes, ideales que nos comparte la sociedad, pero nunca tenemos suficiente información como para saber qué es verdad, cuál es la decisión correcta. La incertidumbre es la definición de la vida.
Creo que lo que hace que la vida valga la pena de ser vivida no es una dirección en particular, una elección, sino el movimiento en sí. El tomar decisiones, arriesgarse, caer, levantarse, seguir. Es conectar el corazón a la toma de la corriente, y elegir un camino el que sea. A travesar todas las consecuencias.
Eso se siente bien, al menos. Por que es satisfactorio, y no sólo placentero.
En cambio, el infierno se llama quietud, aburrimento, depresión, silencio, duda. Aceptar y resignarse a la falta de sentido de la vida. Quedarse esperando a tener el conocimiento en las manos, la revelación pura, la verdad... no tienes nada y no te lleva a conseguir nada. Jamás tendrás la verdad, y no importa. Ve y haz lo que sea que elijas, que con el tiempo le encontrarás sentido.
Toma el mundo en tus manos, agarra las ideas que desechaste, reconstruye tu camino y conecta tu corazón a la corriente del mundo.
En definitiva nadie sabe realmente para dónde debería irse.
Todos tomamos ideas y sacamos conclusiones en base al collage de ideas, imágenes, ideales que nos comparte la sociedad, pero nunca tenemos suficiente información como para saber qué es verdad, cuál es la decisión correcta. La incertidumbre es la definición de la vida.
Creo que lo que hace que la vida valga la pena de ser vivida no es una dirección en particular, una elección, sino el movimiento en sí. El tomar decisiones, arriesgarse, caer, levantarse, seguir. Es conectar el corazón a la toma de la corriente, y elegir un camino el que sea. A travesar todas las consecuencias.
Eso se siente bien, al menos. Por que es satisfactorio, y no sólo placentero.
En cambio, el infierno se llama quietud, aburrimento, depresión, silencio, duda. Aceptar y resignarse a la falta de sentido de la vida. Quedarse esperando a tener el conocimiento en las manos, la revelación pura, la verdad... no tienes nada y no te lleva a conseguir nada. Jamás tendrás la verdad, y no importa. Ve y haz lo que sea que elijas, que con el tiempo le encontrarás sentido.
Toma el mundo en tus manos, agarra las ideas que desechaste, reconstruye tu camino y conecta tu corazón a la corriente del mundo.