10/21/2011

Tragedia en ¿Por qué?

Salí de mi casa cinco minutos después de que debía si hubiese ido a clase. Salí sin ropa interior, sin bañar, bajo ropas que me puse al azar unas horas antes pensando en quedarme en casa. Caminé algunas cuadras en dirección a donde debería ir, por si alguien me observa desde la ventana, y giré la esquina hacia el parque con cara de quien no muere, de problema irresoluble, de angustia silenciosa pero neurótica, a punto de estallar, pero sin estallar. En realidad todo se mueve con calma, más aún, todo flota. Ni mis pies no golpean el piso ni mi pelo se sacude con el viento. Todo se mueve como siempre, las mamás caminan por las calles con sus carritos de bebés, las sonrisas inútiles de la gente que camina por la calle. Los hombres, los niños, los carros raudos y severos, correctamente alineados que atraviesan las calles sin desear estrellarse. Y yo lo deseo.
Quiero alivianar esta tensión profunda que parece abarcar todo mi cuerpo, pero se concentra en el pecho, las costillas, el estómago, que se contraen hacia los huesos y me hacen sentir muy delgada e insignificante. Sin embargo, la piel que cubre todo esto parece no inmutarse, parece haber degustado los efectos del alcohol de anoche, hace que las nubes se derritan de a pocos y dejen ver, al menos nubladamente, las estrellas detrás de los ojos de la gente. Aún así, sigo de noche en ese estado de ausenciay vacío por dentro cuando afuera aparenta mi cara sonreir y mi yo y mi cuerpo entero dar clases de baile a algunos estudiantes de física.
Medianamente inocentes, pero el que más me agrada es tan similar a aquel que me ha dejado... Aún tiene moral, ojos brillosos, el pelo crespo, la piel clara e inocente. Es vivaz, capaz de aguantar pero aún no se decide a donde ir, que desea. Y no se atreve a explorar por el miedo de perder algo en el camino.
Solo divago, solo juego, solo quiero explorar, conocer. Me da mucho miedo ignorar, me produce atracción cada cosa confusa, los secretos, los mentirosos, las sonrisas, las locuras. ¿Me hubieras mentido para divertirme?
Me siento tan lejos... tan convencida de la separación de las líneas entre cada cosa, y cada persona... Creen que no encontraran nada tan macabro, bueno, quizás solo si salen muy tarde por la noche. Para evitarlo, no miran detrás de sí mismos.
¿Por qué? Yo guardo una razón detrás muy dentro, y no me la digo, ¿por qué? se preguntan entre si cada una de las costillas.

Cariño, ¿hubieras mentido para divertirme?


La marcha fúnebre sigue siendo demasiado alegre. Sigo esperando una canción lo suficientemente suicida.