6/29/2015

El Reto. Alicia y el conejo. Parte I.

Soy Alicia. Tengo cabellos rubios y nariz pequeñita. Soy tímida, y sonrío para que no piensen mal de mí cuando corro a esconderme. Pero no es que tenga miedo. Ya tengo 5 años, y no me da miedo la gente, pero prefiero mirar como se comportan cuando no saben que yo los miro.
¡Hacen cosas rarísimas! Pero no me dan las razones de por qué ni para qué. Excepto Alexandra, ella es la princesa más hermosa del mundo. Es tan hermosa y diligente que no puedo alcanzarla siempre, pero cuando quiere detenerse es dulce y bondadosa, y lleva siempre consigo cosas artísticas que comparte conmigo. ¡Y hace pasteles deliciosos! Yo siento que la sazón no está en la receta que ella me dice que está escrita en el papel, sino en esa magia que ella lleva consigo y la impulsa. Esa estrella que brilla dentro de ella, y gira por alguna razón inexplicable. Un día está pintando los muros, y otro día está leyendo poesías. Convierte las hojas blancas en mundos mágicos y es capaz de contarme las historias más largas y entretenidas del mundo. No hay nada el mundo que no sepa. Excepto una sola cosa. Por qué los conejos no saben volar. Y yo no entiendo por qué tendrían que tener alas para volar. Hay un montón de historias que yo he leído en los libros dibujados de la biblioteca, que muestran que hay seres que usan poderes mágicos y pueden volar, unos con polvo de hadas, otros con varita mágica, y otros con nubes o tapetes voladores, para los corazones puros. Entonces uno no podría explicarse por qué los conejos no podrían volar, y la verdad es que este tema es muy importante para mi porque estoy entrenando a mi conejo Copito. Él es como una nube de algodón de azúcar. Es abullonadito y dulce, pero no como el algodón de azúcar porque si lo lames sabe... como a pelo de conejo. Pero en cambio, basta con mirarlo para que mi corazón se llene de dulzura y se me escurra por la cara la felicidad, como cuando uno come mangos dulces. Dan ganas de abrazarlo por horas y jugar con él, porque es que ¡es tan bonito verlo saltar! tiene las patitas todas peluditas y pareciera que caminara con cariño, haciéndole cosquillas al piso. Estoy convencida de que tiene el corazón puro y puedo enseñarle a volar, pero si Alexandra no sabe no sé a quién decirle porque el resto de la gente no saben tanto como ella. ¿Habrá en algún lugar alguien que sepa más que ella?